
El día se levanta y no te veo,
las hojas de los árboles se mecen
aún en la oscuridad del amanecer,
y yo te busco.
En ansiedad trato de encontrar tu rostro,
miró al cielo y solo veo el negro firmamento
alumbrado en tintineantes luciérnagas lejanas,
la luna esconde su media cara, no dice nada.
Camino desorientada a paso lento
intento recordar el último instante que te ví,
entre miradas y gestos estabas,
sonidos provenientes de mi corazón...nada.
Lejanamente el día se levanta
abiertos los brazos saluda de mañana
mira mi rostro y calla,
agacho la mirada avergonzada.
Un murmullo puedo escuchar
en medio de la algarabía matinal,
¿de donde proviene? distante está
hablandome, lo sé, llamandome también.
¿Dónde estás látido mío?
¿Dónde más he de buscarte?
Aparece cuando el día despunta,
aparece, yo solo quiero encontrarte.