En el estadío de la nostalgia me he situado ya demasiadas veces, para bien o para mal la soledad acompaña. Meditar no es lo mío, divagar por el contrario es siempre mi status, siempre con un fondo musical que toque el alma y el corazón.
La normalidad ahora en la que me hundo es eso, entre pensamientos de nada, letras parecidas a códigos indescifrables y música, música, música. Siempre las mismas canciones de antaño en mi repertorio... y nuevas que se suman a mi biblioteca común. Esperando lo inesperado para que cambie un punto y todo se transforme, así sin más
