lunes, 8 de junio de 2009

happy afternoon


Regreso como de costumbre después de inglés, así que tomo el micro que me llevará mi casa
avanza unas cuadras, suben personas y dentro de esas se encontraba una señora que se sentó junto a mí, parecía amigable, entonces dirigiéndose a mi dijo que el micro se había tardado mucho, pues se había llenado y que ella se había subido a ese porque el que la llevaba a su casa se le había pasado por estar platicando con un amigo que se encontró, ante inesperada platica me limite a sonreír, soy mujer de pocas palabras.
Poco después de entre sus cosas saco un paquete de galletas de canela, de la cual me ofreció una, para ser sincera, me extraño su ofrecimiento, pues en estos tiempos la gente ya no suele hacer eso, por cortesía acepte.
Durante el camino fui callada, mordisqueando de vez en cuando la galleta. Al pasar frente a un puesto de periódicos y ver en uno de deportes en primera plana al D.T de la Selección Mexicana, la señora me pregunto si es que había ganado el Salvador, a lo que respondí afirmativamente, entonces contesto que hace tiempo ya no ve los partidos, pero como había visto a Aguirre medio tristón suponía que había perdido México.
Cuando llego a su destino, se despidió de mí y allí término ese agradable encuentro.

Cosas agradables e inesperadas nos suceden todos los días, pero por desgracia solo vemos aquellas desagradables y nos volvemos pesimistas, que si nos dejo el micro, que si va muy lleno, que si todo mundo refunfuña, que si, que si... y nos contagiamos de todo eso.
Pero que hay si en lugar de mostrar un ceño fruncido mostramos una sonrisa al de al lado, y no hablo de "buena vibra" sino de una mejor actitud hacía lo que nos pasa. Que si un coche me salpico con un charco de agua, me rió, porque me doy cuenta que es mejor reír por algo insignificante, que mortificarme por el y que si hay tráfico, tengo tiempo para ver lo que hay a mi alrededor y quizá vea esa flor que abrió la noche anterior y que yo no me había preocupado en ver por mi "agitada" vida.
Pareciera que nos gusta nuestra caótica rutina y nos da tedio cambiarla.
Volteemosle la cara al fastidio con una mejor actitud.

Ese simple detalle de esa señora, hizo mejor mi tarde y hasta me olvide del insoportable calor que sofocaba.



anie*

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