Aún no te he visto pero sin pensarlo dos veces sé que te conozco. Puedo saber tu mirada cuando la posas sobre mí, tan cálida y tierna, y el roce de tu mano contra la mía al caminar por la ciudad, observar la resolana de tu silueta al amanecer y el murmullo de tu respirar. Sé cual es tu aroma y la forma en que te mueves, saber como hablas y ríes no me es desconocido.
Tu vigor me fortalece y tu abrazo me protege, la calidez de tu pecho me reconforta.
No es imaginación, te conozco y sé bien que un día nos veremos y sabrás quién soy. Me reflejaré no solo en tus pupilas, sino también en tu corazón.
Paciencia me dice la razón, paciencia suena el eco de mi corazón... pronto sin saberlo, sin planearlo sin si quiera esperarlo, seremos uno.
Mientras tanto seguiré conociéndote así, de la voz que nos habla a los dos. Esperemos juntos, abrazados bajo la noche estrellada, entre tanto el sueño se hace realidad, durmamos juntos hasta que sea el momento de despertar.

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