sábado, 13 de septiembre de 2008

continuación XII

(...)

-Es comprensible-agregó Alice-pero de cualquier manera lo podrás hacer más adelante.
-No lo sé-dijo Amie algo nostálgica-a veces pienso en lo que mis padres me dijeron, eso de y si ese chico desconocido era el amor de tu vida y lo haz dejado ir, ¿que harás?. Pienso que hay una persona hecha a la medida para nosotras, pero ¿y si él era para mí?
-Vamos, no te atormentes de esa manera, simple si él era para ti, lo encontraras otra vez-dijo Alice tratando de alegrar a su amiga. En ese momento Lottie entró.
-Señoritas, la comida esta servida.
-Gracias Lottie-respondió Alice.
-Se nos ha ido rápido el tiempo-comento Amie y agregó-y creo que ya es hora de irme.
-¿No nos acompañaras Amie?-preguntó Mrs. Loberthon que en ese momento bajaba.
-Mrs. Loberthon-dijo Amie algo sorprendida-si así lo desea.

La comida pasó feliz, Mrs. Loberthon había mostrado interés en los relatos que Amie contaba y antes que otra cosa sucediera le dijo.
-Amie, me gustaría mucho que aceptarás quedarte con nosotras.
Amie no supo que contestar ante semejante propuesta y balbuceo.
-¿Quedarme aquí Mrs. Loberthon?
-Naturalmente-contestó ella.
-Vaya, sería sin duda un honor-dijo Amie sonriendo.
-Pues entonces, que no se diga más-agregó Mrs. Loberthon-aunque lamento que no pueda enviar a nadie a la posada por tu equipaje, pero ¿que te parece si vamos nosotras mismas por el?
-Oh no Mrs. Loberthon!-exclamó Amie- no se preocupe, yo misma lo traeré, de cualquier manera no es mucho.
-Nada de eso-intervino Alice- al menos permiteme a mí acompañarte por el.
Amie no pudo negarse a tal ofrecimiento y ambas partieron a la posada.
-Me dejo sin palabras el ofrecimiento de tu mamá-comentó Amie en el camino.
-Ayer mismo me lo dijo y me quede igual de sorprendida que tú, pero sin duda me pareció una idea genial.
-¿No le afecto la muerte de tu padre?
-Como puedes pensar eso-respondió Alice.
-Lo lamento, solo creí que podría ser una posibilidad ¿no lo crees?
-Ahora que lo mencionas, de alguna manera podría ser cierto, pero no de la manera que piensas.
Amie se limito a sonreír y a mirar divertida a Alice.

(...)

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