(...)
Era cerca del mediodía, Alice y Lottie se encontraban haciendo arreglos de última hora, cuando tocaron a la puerta y Mrs. Loberthon abrió.
-¿Mrs. Loberthon?-preguntó timidamente una voz.
-Sí-contestó ella con cierta cautela.
-Soy Amie Gillard ¿me recuerda?
-Oh! Amie, que gusto-exclamó Mrs. Loberthon-vaya, no te habría reconocido si no me dices, pero pasa, Alice te espera.
Amie entró detrás de Mrs. Loberthon, observaba con curiosidad esa casa que años atrás solía frecuentar, esperaba encontrar algo distinto, pero para su sorpresa todo seguía igual.
-Alice!-llamó Mrs. Loberthon.
-¿Sí mamá?-preguntó mientras se acercaba a la sala.
-Amie!-exclamó al llegar y corrió a abrazarla-oh Amie, no sabes el gusto que me da verte.
-A mí también me da mucho gusto verte Alice querida-dijo Amie-veo que estas tan linda como siempre.
-Vamos, no digas mentiras-dijo Alice con una sonrisa-tú si que estás más linda que nunca.
Amie se sonrojo y Mrs. Loberthon intervino.
-Seguro que tendrán muchas cosas de que hablar, así que me retiro, le diré a Lottie que les traiga algo.
-No se moleste Mrs. Loberthon, así esta bien-comentó Amie.
-Nada de eso-replico Mrs. Loberthon-pero sientense, no se pasarán la tarde de pie.
Mrs. Loberthon se retiró y pocos minutos después aparecía Lottie con una bandeja de panecillos y leche chocolatada.
-Aquí tienen señoritas-dijo Lottie dejando la bandeja en la mesita.
-Lottie-dijo Amie algo sería-que no piensas saludarme ó acaso ya no me quieres.
-Nada de eso Miss Gillard-contestó timidamente.
-Pues entonces ven y dame un abrazo-dijo Amie con una enorme sonrisa.
Lottie se acercó, la abrazo dulcemente y agregó.
-Es bueno tenerla de regreso.
Amie le dio un beso en la frente como siempre lo hacía hecho cuando llegaba a la casa.
-¿Ves?-dijo Amie- ya no tienes que agacharte, porque ahora sí te alcanzo.
-Ya lo veo que sí-dijo Lottie con lágrimas en los ojos y enseguida se retiro.
Sentadas en la sala las dos amigas conversaban.
-¿Y como te encuentras?-preguntó Amie.
-Bien- contestó Alice-¿que no parece?
-Digo, respecto a-Amie hizo una pausa-respecto a la muerte de tu padre.
-¿Te haz enterado ya?
-Justo ayer que llegaba me enteré y habría venido, de no ser que con el viaje quede completamente dolorida y para colmo al llegar a la posada me torcí un tobillo, por eso mejor te llame.
-Pobrecita-contesto Alice con aire divertido-siempre haz tenido el problema de torcerte los tobillos, seguro que es por los zapatos que usas.
-Precisamente por eso cambie de zapatos-dijo mientras los observaba-pero resulta que es lo mismo-añadió con frustración-Pero bueno, no me haz contestado.
-¿Como me encuentro?-dijo Alice suspirando-pues como es de esperarse triste, y algo confundida. Sabes de lo que me enteré ayer; papá tenía una propiedad en Bagland y nadie lo sabía, ni mamá y de pronto viene Mr. McCain y nos dice eso y mamá resuelve que la próxima semana iremos a verla, no lo entiendo, me dijo que con una semana de luto sería más que suficiente, ¿suficiente para que? ¿es que acaso le resulta una obligación? no es que la juzgue ni mucho menos, pero siento que para mamá la muerte de papá fue un alivio.
-Creo no deberías pensar eso-decía Amie-tal vez tu mamá es fuerte y no quiere desmoronarse ante ustedes ó ante ti y respecto a la propiedad, es muy raro que tu papá no les haya comentado nada, siempre pensé que nunca se guardaba nada, y a todo esto ¿que opina Claire?
-A Claire lo que le interesa es ir cuanto antes a Bagland, le preguntaba a Mr. McCain cuando podríamos ir. Se desentendió de la familia cuando se casó.
-Vamos, no seas dura con ella, es tu hermana.
-Si tu lo dices-dijo Alice bajando la mirada.
(...)
by Anie P.®©
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